martes, 4 de agosto de 2009

Accidente laboral

Un accidente laboral en la provincia de Pontevedra, trae de cabeza a una conocida mutua de seguros que no alcanza a comprender como un obrero con 10 años de experiencia, pudo sufrir un desafortunado y terrible accidente que le ha costado múltiples lesiones. Debido a esto, la compañía solicita al operario natural de la comarca de Arousa, una detallada declaración de los hechos ocurridos, con el fin de aclarar de manera precisa lo sucedido ese fatídico día.
Excelentísimos señores:
En respuesta a su pedido de informaciones adicionales declaro: Que sobre mi participación en los acontecimientos, mencioné: "tratando de ejecutar la tarea y sin ayuda", como la causa de mi accidente. Me piden en su carta que dé una declaración más detallada, por lo que espero que lo que sigue, aclare de una vez por todas sus dudas.
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Soy albañil desde hace 10 años. El día del accidente estaba trabajando sin ayuda, colocando los ladrillos en una pared del 6º piso del edificio en construcción en esta ciudad. Finalizadas mis tareas, verifiqué que habían sobrado aproximadamente 250 kg. de ladrillos. En vez de cargarlos hasta la planta baja a mano, decidí colocarlos en un barril, y bajarlos con ayuda de una roldana que felizmente se hallaba fijada en una viga en el techo del 6º piso.
Bajé hasta la planta baja, ate el barril con una soga y, con ayuda de la roldana, lo levanté hasta el 6º piso, atando el extremo de la soga en una columna de la planta baja. Luego, subí y cargué los ladrillos en el barril.
Volví a la planta baja, desaté la soga, y la agarré con fuerza de modo que los 250 kilos de ladrillos bajasen suavemente (debo indicar que en el punto 1º de mi declaración a la policía he indicado que mi peso corporal es de 80 kilos). Sorpresivamente, mis pies se separaron del suelo y comencé a ascender rápidamente, arrastrado por la soga. Debido al susto, perdí mi presencia de espíritu e irreflexivamente me aferré más aun a la soga, mientras ascendía a gran velocidad.
En las proximidades del 3er. piso me encontré con el barril que bajaba a una velocidad aproximadamente similar a la de mi subida, y me fue imposible evitar el choque. Creo que allí se produjo la fractura de cráneo.
Continué subiendo hasta que mis dedos se engancharon dentro de la roldana, lo que provocó la detención de mi subida y también las quebraduras múltiples de los dedos y de la muñeca. A esta altura de los acontecimientos, ya había recuperado mi presencia de espíritu, y pese a los dolores continué aferrado a la cuerda. Fue en ese instante que el barril chocó contra el piso, su fondo se partió y todos los ladrillos se desparramaron.
Sin ladrillos, el barril pesaba aproximadamente 25 kilos. Debido a un principio simplísimo comencé a descender rápidamente hacia la planta baja. Aproximadamente al pasar por el 3er. piso me encontré con el barril vacío que subía. En el choque que sobrevino estoy casi seguro que se produjeron las fracturas de tobillos y de nariz. Este choque felizmente disminuyó la velocidad de mi caída, de manera que cuando aterricé sobre la montaña de ladrillos solo me quebré tres vértebras.
Lamento sin embargo informar que, cuando me encontraba caído encima de los ladrillos, con dolores insoportables, sin poder moverme y viendo encima de mí al barril, perdí nuevamente mí presencia de espíritu y solté la soga. Debido a que el barril pesaba más que la cuerda, descendió rápidamente y cayó sobre mis piernas, quebrándoseme las dos tibias.
Esperando haber aclarado definitivamente las causas y desarrollo de los acontecimientos, me despido atentamente. Y Se hará justicia.

1 comentario:

  1. Paco "el pintor"4 de agosto de 2009, 21:30

    Hoy casi tengo un accidente de hogar, estaba tan tranquilo navegando por la red, y me encuentro este post en susurros de arousa, ¡casi me meo encima con la risa!. Es que el personaje de la historia me recuerda mucho a unos compañeros de trabajo.

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“¿Qué miráis vosotros? No sois más que una pandilla de cretinos. ¿Y sabéis por qué? Porque no tenéis huevos para ser lo que quisieráis ser. Necesitáis personas como yo, necesitáis personas como yo para poder señalarlas con el dedo y decir: “Ése es el malo”. Y eso ¿en qué os convierte a vosotros? ¿en los buenos? No sois buenos. Simplemente sabéis esconderos, sabéis mentir.
Yo no tengo ese problema, yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento digo la verdad. Así que dadle las buenas noches al malo. Es la última vez que vais a ver a un malo como yo.”

(Al Pacino "Scarface")